Se despertaron y hablaron de todo, y más. Miel sonreía al hablar de la noche anterior, envuelta en el buzo de Agustín y rodeada por sus besos y quejas de las eternas mordidas que a él tanto le dolían. Lady Lulu relataba las aventuras alcohólicas de su enamorado. Y en esas idas de ojos, y miradas cómplices luego de una noche alocada, ella lo recordo.
Miel le contó una a una, cada cosa, que había pasado con Serafín, y Lady Lulu no salía de su asombro. Era increíble como podía aún relatarlo con lujo de detalle, deteniéndose en anécdotas o frases, y repitiéndolas tal cual eran. Así, lo recordó en sus sonrisas, y sus ojos, y sus rulos ni lacios ni ondulados. Lo recordo indie rokker suyo, amor platónico.
Recordó entonces el mensaje anónimo de la noche anterior:
You're still, the princess of my mind
Y revisó su casilla de mails. Y con la mirada aún más impresionada de Lady Lulu, leyó en vos alta, mezclada con lágrimas y dejos de oxígeno, el mail de su vuelta. De su retorno a ella.
Serafín volvía a derrivar murallas
a revolucionarle el mundo
y con sólo decirle
un mail.