De como reír con vos, era tan natural.

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sábado, noviembre 20

let you put your hands on me, on my skin tight-jeans




¿Terminar? ¿Qué es terminar? ¿Empezar? Ay, que fasstidiosso.
Miel sonreía entre sábanas sabiendo que todo había terminado, y al mismo instante de pensarlo, la lágrima contenida en su ojo amenazó con salir. Aún así, aún el terminar, muchas cosas la molestaban. Y la preocupaban, aunque no siempre llorara (con vos no puedo llorar), que la física y la geografía, la facultad, su abuelo, sus amigas, la casa nueva, el dinero, el CAE, derecho real, las limitaciones del amor (¿límites al amor? Apa.), muchas cosas en una cabecita. Y aún así, podía seguir insistiendo, terca, para conseguir aquello que quería. Porque no es caprichosa, sólo muy determinada en conseguir lo que quiere ~vale decir, que el término "persistente", entonces, es mucho mejor para el caso~. Eran tiempos de cambio, de elegir cosas y dejar atrás otras. Y la pulsera de Soulmax era imposible de quitar. Dejar atrás momentos inolvidables, de playas verdes azuladas, de olas que arrasaban fogatas y de vientos que no podían apaciguar el calor. No quería olvidar el hecho de que una fiesta fuera suya, sólo suya, y que la gente se corriera mientras ella pasaba: brillar en una tarima cual basurera (¿sabes Jugar Sucio?). La harina y el huevo del último día, los llantos y los speechs preparados y aquellos que no tanto. "Sigan sus sueños, nunca pierdan la fe." Un año que paso como cohete, como jeans estirados entre pastos jamás cuidados.
Y ahora un verano, un verano que empezaba en diciembre, en respirar ahora cada último momento de toda una infancia y adolescencia comprimidos en doce años en una institución. Ser egresada. Irse y decir me voy, ("que lástima pero adiós"). Ella no quiere llorar.
Aunque estando con él todo eso parece irse bienbien lejos, y quizá esa sea una de las muchas razones por las cuales no quiere (para nada) dejarte ir.

Miel vuelve a contar cositas (y a festejar su primer año, soon soon), mientras espera silenciosamente a que alguien la lleve a ver a Harry Potter.

sábado, junio 12

Vueltas Inesperadas


Se despertaron y hablaron de todo, y más. Miel sonreía al hablar de la noche anterior, envuelta en el buzo de Agustín y rodeada por sus besos y quejas de las eternas mordidas que a él tanto le dolían. Lady Lulu relataba las aventuras alcohólicas de su enamorado. Y en esas idas de ojos, y miradas cómplices luego de una noche alocada, ella lo recordo.
Miel le contó una a una, cada cosa, que había pasado con Serafín, y Lady Lulu no salía de su asombro. Era increíble como podía aún relatarlo con lujo de detalle, deteniéndose en anécdotas o frases, y repitiéndolas tal cual eran. Así, lo recordó en sus sonrisas, y sus ojos, y sus rulos ni lacios ni ondulados. Lo recordo indie rokker suyo, amor platónico.
Recordó entonces el mensaje anónimo de la noche anterior:

You're still, the princess of my mind


Y revisó su casilla de mails. Y con la mirada aún más impresionada de Lady Lulu, leyó en vos alta, mezclada con lágrimas y dejos de oxígeno, el mail de su vuelta. De su retorno a ella.
Serafín volvía a derrivar murallas
a revolucionarle el mundo
y con sólo decirle
un mail.

martes, abril 20

Shock Emocional

Un chico ayuda en la Pastoral (grupo estudiantil orientado a Jesús y la vida con él, y blabla bla que hace retiros espirituales).
Una chica decide ir a uno de esos retiros.
Chico & Chica se conocen. Ahí hay algo.
Pero el Chico está en su último año y hasta mediados de fin de año, no hace nada al respecto.
Chica quiere estar con él pero cuando finalmente sucede crece en ella el miedo de perder un gran amigo.
Chico no entiende pero respeta aún cuando Chica no lo trata bien por un beso basado en alcohol y poca voluntad para decir no.
Pasa el tiempo y un nuevo retiro.
Chica siente que quiere y necesita pedirle perdón a Chico pero éste ni se le acerca.
Luego Chico la cita en una plaza para que ella hablara y terminan despidiéndose, bien, ella tranquila y él, en cierta forma, desilusionado. ¿Quizá esperaba otra cosa?
Pasa el tiempo, más tiempo y ellos se ven en algunas convivencias, ya que ella quiere formar parte de Pastoral yse nota que hay, lo que se podría decir, "química".
En enero de ese año salen pero esta Chica estaba saliendo con otro y lo quiso como amigo, fue tácito, no lo dijo pero se dió a entender.
Ella empezó su último año.
Él volvió de su viaje mochilero.
Y ella lo vió tan diferente.
Y la Chica se entero el otro día que é estaba ya con otra.
Y ella sola.

Egoísta, no había pensado que él no iba a esperarla, y aunque ella se hubiera imaginado con él en un futuro algo lejano y algo cercano (unos, quizá, dos años), ella no iba a poder si quiera saber eso.

¿Aguna vez les conté la historia de Yullo? ¿No? Bueno esa es.

Agyness dice:
* Si no se dió, no se va a dar. Quizá no estaba destinado.

Ese Chico, ese él, es Yullo.
Esa Chica, esa ella, es Miel.

jueves, marzo 4

La Ignorancia

- ¿Sabes?

- ¿Qué?

- Nadie sabe nada.

- ¿Cómo que nadie sabe nada?

- Ella no sabe que tú y él sabían, y el otro no sabe tampoco. Ella no sabe de ese mail kilométrico que le enviaste a él y el otro menos. Yo no sé quién es la de ayer ni quién la de mañana, ni ellas sabrán de mí, o quizá si. Y el novio de la de anteayer, ¡menos que menos! En fin, nadie sabe nada.

- Quisiera saber cuándo te volviste tan filosófico.

martes, marzo 2

siempre se vuelve, quiérase o no





Bajó del avión sin saber muy bien que esperar. Y quizá era mejor así. Tres vuelos juntos en una misma sala de desembarque para retirar las valijas, mochilas y otros bartulos. No pudo evitar pensar que quizá algún día ella viajaría en primera clase, como en las películas, y ya de esas cosas no tendría que preocuparse o amargarse o pelearse con el chino yankee que le hablaba y ella no lo entendía.
Febrero se le había pasado volando, entre nubes y céspedes húmedos, treinta días de la mejor paz absoluta. De inspirar ese aire puro sin ninguna contaminación. De cerrar los ojos y sonreír sin ningún miedo. ¡De caminar por las calles y que los obreros no gritaran groserías!
Y bajar a tierra, a una Buenos Aires acularada, pesada, húmeda (100%) le recordó que tenía cosas por hacer. Tantas.
Empezar con el colegio nuevamente, su último año del instituto, su primer año en una división importante de hockey, las amistades nuevas y el viaje de egresados. Recordó a sus amigas y no hizo otra cosa que llegar y llamarlas y lo recordó a él.

No había podido hacer su ritual de despedida, hay que aclarar que las vacaciones aunque algo tranquilas no habían sido del todo organizadas y muchas cosas habían quedado en la nada. Como su ritual de bajar al lago, sentarse en las rocas con su iPod y un par de flores que luego irían a parar en su diario. Escribir con ladrillo promesas en las rocas que luego las olas se encargarían de llevar para guardarlas a salvo. Y quizá a Miel eso luego la afectaría un poco.

Tenía que ver a Matthew, que hacía ya treinta días que no lo extrañaba, que de hecho pensaba más en otros que en él. ¿Cómo decirle que quizá la relación no era más que un amor de verano? ¿Cómo decirselo sin luego arrepentirse? Sin luego extrañarle ese huequito entre su hombro y mandíbula? Lo quería, de eso estaba segura, pero no quería estar con nadie, y menos seriamente, en ese momento. No, quizá era mejor dejarlo y no lastimarlo más tarde y más profundamente. Prefería sufrir ella antes que él. Si.

Así era mejor, y cerro los ojos, y durmió, luego de treinta días, en su cama rodeada de sus peluches y almohadones.

lunes, enero 18

Butterfly fly away, now you can't stay

Bostezó el aire cerrado de su habitación mientras que unos rayos apenas perceptibles, se abrían paso entre las persianas rotas. Con los ojos entrecerrados, miró hacia la ventana y decidió levantarse. Cuando sintió papel en su brazo, y dándose vuelta en la cama, vió una nota perfumada con, ese característico perfume Black XL que sólo ella usaba, impregnado en él; con la caligrafía redondeada de ella. Ella, ella, ella.
Vaya bienvenida de vuelta.
Home Sweet Home.

Buenos Aires había amanecido calurosa y pesada, se sentía el olor a lluvía venir desde lejos, pero tan cercana que no era necesario consultar al noticiero. Luego de un rato en el cual permaneció sin hacer nada, luego de leer la nota que su novia había dejado, para aclarse la cabeza. Solía marearse si se paraba muy rápido,

Salió al balcón, y enredó su dedos con los de la reja, miró hacía la plaza de enfrente. Palomas de aquí para allá, gente durmiendo, ancianos caminando, y de la nada, una muchacha caminando con un carrito y un bebe, aparentemente dormido. "Extraño," pensó.
Decidió, antes de darse una ducha, bajar, a pensar en la plaza. Solía hacerlo muy a menudo.

Y al bajar, y caminar entre los vagabundos que dormían, veía entre los pocos árboles y lo que el gobierno consideraba "flores", a la muchacha que ahora sostenía un libro entre sus manos, y que con una pierna llevaba adelante y atrás, una y otra vez, al cochecito.

Quedó apoyado en el árbol, al ver que a Miel se le había aclarado el cabello; que todavía tenía esos cortos pelos en la nuca (lo que alguna vez había sido parte de una trenza de un verano); que sus anillos no estaban en los mismos dedos, que sus piernas seguían de ese color blanquecino con la excepción de las rodillas que constantemente estaban expuestas al sol por los partidos que ella jugaba cada sábado; que sus uñas tenían ese gracioso color rojo, que la hacían ver tan femenina y esas sandalias. ¿Cuántas veces las había pisado aquella fiesta? No sabía; Miel no había cambiado en nada.

Pero algo la hacía tan lejana, tan imposible ahora de llegar, que Agustín no supo si acercarse, alejarse o simplemente quedarse allí.
Pero ella, luego de cerrar su libro, se fijó en la hora y despertando al pequeño niño que tenía en frente, tomó el cochecito y se alejó, con su cabello castaño claro, con sus pelitos cortos en la nuca, con sus anillos alternados, con sus piernas blanquecinas, con sus uñas rojizas y con esas sandalias negras.

lunes, enero 11

¿Es posible Olvidar? ¿Realmente Olvidar?

Nota: Muchas gracias a las 17 personitas bonitas
que me siguen, se los agradezco y espero que les siga gustando la pequeña
historia de Miel (:


Serafín viajaba mirando por la ventana, se había peleado con su novia y no podía dejar de pensar en ella, y su iPod se complotaba contra él, pasanda las mejores canciones de Oasis, y también, de casualidad, las que más le hacían acordar a ella. Hasta que el aleatorio que él había dispuesto en el reproductor saltó a una canción de los Beatles.
Something in the way she moves attracts me like no other lover.
Esa canción que un año y algunos meses atrás le había dedicado a ella.
Apagó el iPod, enojado y cerró los ojos esperando que las horas se hicieran minutos y llegará a la playa pronto.

Agustín salió del agua con una gran sonrisa, su novia estaba frente a él, con una gran sonrisa en el rostro. Él la miró de pies a cabeza, y volvió a sonreír, apuró el paso y fue a abrazarla, plantándole un beso de esos de película en esos labios. Y ella lo acarició desde los hombros a las mejillas, y se deslizó al final del beso, por su clavícula, hasta el rinconcito entre ésta y su cuello. Y el cabello de la chica se transformó de rubio dorado a un castaño claro extraño y un escalofrío recorrió todo el cuerpo del chico.
Sólo una persona le había dado un beso ahí.
Se separó de Valeria, le sonrió a medias y empezaron a caminar juntos de la mano, pero no podía sacarse de la cabeza la imagen de ella y sus besos.

Matthew corrió, prácticamente al hall para ver si alguna computadora estaba libre: y la consiguió, se sentó al instante y se conecto. La vió conectada y le habló al instante y ella respondió con un "Bonito" que le erizó los cabellos de la nuca y le puso la piel de gallina. Hablaron por lo que fue una hora, porque debía irse a comer y seguro ella tendría sueño, pero aprovechó para confesarle que la extrañaba.
Porque era escuchar esa canción en su iPod y recordar que al volver a casa, la tendría esperándolo. De vuelta a casa tendría esos besos, esos abrazos y la tendría a ella sola, sólo para él.
Cuando tuvo que desconectarse, y al llegar a la mesa, su familia sonrió porque la sonrisa que él tenía en el rostro era inexpicable.

Miel se fue a dormir, confundida y ojeada.
Ups.
Quizá mucha gente estaba pensando en ella, últimamente.