De como reír con vos, era tan natural.

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jueves, mayo 1

Una vez escrito un personaje, cobra vida. Ahora, ¿qué pasa cuándo viene a buscarte?

La mano recorría la quebrada de su espalda, la línea no tan marcada de su espina dorsal, se frenaba unos segundos más entre sus omóplatos, y después volvió a resbalar por el camino conocido, delicado. Los lunares de ella no huían a sus manos, él los recolectaba, como frutos de un bosque, cada uno venenoso a su modo, porque cada lugar de escondite traía su historia, cada uno desprendía el mismísimo rayo de sol que lo había hecho nacer. Recorrerla lo iluminaba y aún así y todo, no se dignaba a abrir los ojos.
La mano se enredaba en los cabellos de él, trenzándolos, alisándolos, corriéndolos de su cara, a veces no tan delicada, por ello mantenía sus uñas cortas. La brutalidad de sus gestos se contrarrestaban con la feminidad de sus pensamientos: ella podía quedarse horas mirándolo dormitar a su lado, las pestañas a penas temblando, los labios apenas entre abiertos y algún que otro lunar en su rostro. El hueco tibio de su cuello estaba para la mano de ella si quería descansar pero ella seguía. Hasta que comenzaba a extrañarlo y lo despertaba susurrando “Arriba, arriba”.

Las manos,
tocan.
Las manos,
conocen el tacto que la mente permite y que el corazón cede.
Las manos,
ceden. Como ella.

La mano corría los cabellos fuera del rostro de ella, bajan, por sus hombros, su cintura y descansaban en su cadera. Ella sonreía embobada y él la miraba en total seriedad. Podría jurar que los ojos le brillaban, quizá haya que hecharle la culpa a los lunares por eso. Él no sonreía y ella sí, muriéndose de curiosidad por saber qué se le cruzaba por la mente, más que de lo común. No hablaba mucho y sin embargo, a veces -y sólo a veces-, ella podía entenderle los ojos, abiertos o cerrados, las muecas, los mimos. Y eso, la mayoría del tiempo, bastaba.
La mano descansaba sobre su pecho, pero él no tenía que tranquilizar a su corazón, en esos momentos, no. Sonrió entonces e hizo muecas, ella río. Él la besó, como muchas otras veces, sin entenderla y sin saber cómo hacerlo. Sabía qué partes de su cuerpo al ser recorridas de determinada forma reaccionarían de un modo u otro pero no sabía que palabras decir para tranquilizar sus dudas, aquellas nacientes de esa inseguridad que recorría cada una de sus venas hasta nublar incluso en las cosas más claras -¿realmente eran así de claras?- su mente.

Las manos,
tocan.
Las manos,
se hacen lugar en la mente, para luego enfrentarse al corazón.
Pero las manos no son palabras,
aquéllas ceden,

éstas no.

sábado, noviembre 12

like a heart beat moving through me

- Hay un chico que te está mirando mucho, -dijo el mejor amigo mientras esperaban a que llegara el subterráneo. Ella leía a Moro, en la más grande de las utopías, y tardo en hacerle caso. Para cuando lo hizo, sólo levantó la mirada interrogante. El amigo siguió- Demasiado.

- ¿Cuál?

- Ese, de anteojos ridículos y bermudas de jean deshilachadas.

Miel miró, el pelo le caía liso sobre los hombros en un intento de prolijidad, y se lo corrió de la cara, escondiéndolo detrás de la oreja para ver mejor. De reojo lo podría haber visto sino hubiera estado tan enfrascada en su libro, estaba de ellos a menos de cinco pasos largos para la izquierda. Las piernas flacas, y el morral a un costado. La remera en escote en v, blanca pura. Una barba de dos días en los contornes del cuello, los labios más mordibles del mundo, la nariz grande pero proporcionada. Los anteojos esconde-identidad. Y el pelo alborotado por locuras peluqueras.

El subte se detuvo.


Miel se paró, el vestido salmón sonrió.

Los cuatro pasos se hicieron eternos, y quedo un paso entre ellos.

Él se sacó los anteojos


y ella despertó.

(Si estás tan solo ¿por qué estar solos los dos?)

sábado, octubre 8

Set Fire To The Rain


Quién dijo que Romeo no podía ser buen amigo, ¿no? Miel se había vuelto de esas muchachas que ya no cantan en el subte sin miedo, sino de aquellas que tímidamente murmuran, porque definitivamente en sus cabezas siguen haciéndose la película perfecta de un video oficial de alguna pegadiza canción de pop psicodélico. Increíble, Miel se sentía Mary en un video de hermanas tijeras. Y la vida era eso, vivir en un cuento a lo Don Bluth, con ojos grandes y verdes y cabellos largos como Rapunzel. Y que hablar de palacios rojos y rosas inmortalizadas en estantes de habitación con historias.

Tenía que cortarse el pelo, estudiar, amigarse con Celeste, ver al otro hdp todos los días, salir con uno que la hacía olvidarse del mundo por un rato pero el efecto era demasiado efímero para su gusto. Oficialmente salía con un músico. Apa, ¿no? Y a todo ésto seguir estudiando.
Quería vacaciones (¿y quién no?), unas olas que vinieran y volvieran en los piecitos fríos, y bailes con el vestido salmón que se había comprado para él. Hold on.

Sólo queda decir una cosa: le encanta imaginarse tu sonrisa del otro lado de la pantalla.

sábado, agosto 27

porque el amor cuando no duele, mata


"Cada vez que te recuerdo viene a mí una imagen,
éramos tú y yo de safari en el parque."

¿Dónde se quedó? Varado en una parada de colectivo, escuchando Sabina, que el pie baile al compás sin sentido. La señora detrás de ella, de anteojos gruesos negros esperaba el mismo colectivo, pero no iban al mismo lugar. No. Nadie va al mismo lugar, aunque se bajen y suban en la misma parada. Sentirse bohemia haciendo aritos sentada, o leyendo en inglés best-sellers que intrigan a la gente a hacer maniobas extrañas para leer la tapa y saber de qué se trata. Encontrarse a desconocidos en el colectivo y saber que hay que aprovechar y estudiar pero bueno, las cosas que pasan en los colectivos. Y abrir la ventana y oler la lluvia venir, pero no viene. Y recordar entre otras cosas, manos gruesas en la cintura y un año atrás cuando una rosa termino en sus manos, un beso en sus labios y una nueva fuente de inspiración en el corazón. ¿Sabes hacía cuánto que no escribía? Just give me a chance to hold me.

- Ronroneas como un gato, Serafín.
- Shh.

¿Pero dónde estás? Tenerte a diez minutos dios, rezarte y que no aparezcas. De verdad olvidaba ella que eras agnóstico (¿o ateo?) Te conoce tanto querido. Como observadora se llevaría el Nobel, como tu amante un 0 pero la de los demás, ve a preguntar. Que un italiano de por ahí la viene rondando con los barquitos venecianos, remando que da calambre. Las oportunidades pasan mi amor. Y Miel huele a primavera, y ya no le preocupa.

No lo dudes. Yo creí lo que viví, era la verdad.

Querer cruzarte encontrarte y traerte de vuelta. Pies a tierra, subterráneo. WAKE UP

miércoles, julio 6

"Excuse, what's your name?" "I'm Autumn"

Ayer soñó. Hace mucho que no soñaba. Y soñaba con un rubio de esos que te matan con sólo mirarlos, son inyecciones de sonrisas cómplices que fascinan. Ay Dios, pero no le vio la cara, en ningún momento. Fue como si sus ojos se quedaran en el hueco de su cuello y su pecho: como si sólo importara atarlo a ella, y la mejor forma de lograr ese cometido es agarrando a alguien del pecho, porque ahí está el corazón y ahí se queda. Beso al cuello, beso que va, beso que transcurre todas y cada una de las venas, preguntarse quién es. Quién soy. We don't mean to rush this, let's just take it slow. Tócame, séntime, estoy acá. Jamás me fui. La mayor parte del sueño vio su espalda, ni grande ni chica, justa y perfecta. ¿Cuál es la definición de "perfecto"? Es tan subjetivo. Tus labios, ay.



Miel se derretía ojos cerrados, y el sol entrando por la mañana. No me voy a cansar de decir que el sol invernal es lo mejor que hay en el mundo, más en la mañana. Que te da como la sensación mágica de que alguien te extraña y te sentís querida o querido. Amar. Te quiero. ¿La queres? Le falta inspiración, "everybody need inspiration" citando a Miley. Extraña los escenarios, quiere viajar, extraña tanto el verano.
Ensuciarse las
sandalias y comer helado. Ay ay. Sólo 12 días para un poquito de libertad y volver a ser ella: va a costar. Estaba acostumbrada a que dos fueran uno, ya te había adoptado, dentro de su piel y que ella se imaginaba desnuda. La leías entera y ella vos. Ella y vos.


pd. con respecto al rubio: el 18 hay locura, y Miel tiene en sus planes buscar uno exactamente así.


Better hold on:
Quiere volver.
Miel está volviendo querido.

sábado, mayo 21

you feel great but you're torn inside


Te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño te extraño y te sigo extrañando.

Y te necesito mucho más, te extraño demasiado. Necesito tu cuello y respirarte y necesito tus brazos para cuidarme del frío. Y para contarte todo y que me digas que me preocupo por nada y así calmarme. Te sigo extrañando y duele, y parte el alma. Y mi orgullo se mantiene con la frente en alto pero bien sabemos los dos que soy tan bipolar que puedo usar mi otro lado para decirte todo ésto. Si es que alguna vez lo vas a leer sin pensar que estoy locamente histérica y que me faltan varios jugadores. Me está consumiendo.
Tu falta
y tener tu chalina escondida en el placard.

Entra en mi habitación y llevátela sin que me de cuenta.
Prometo no atarte a mi muñeca
(o al menos intentarlo).

Y así la muchacha escribía, otra vez, otra carta. Porque creía que las palabras podían aún cambiar algo de lo que entre ellos había pasado. Porque para ella había ahí algo por lo que luchar.

Miel leía el libro en manos, y se daba cuenta de cuán mejor era vivir entre hojas, nadie te lastimaba de esa forma. El dolor era el solo pasar de hojas y rasparse de vez en cuando con algunas de aquellas filosas y nuevas. Sentirse, ¿sola? O más que eso. Dónde quedo la alegría, dónde se la llevaron. Dale un electroshock a ese corazón, por favor.
Porque no palpita, no.
Y no tiene guía ni rumbo, ni le interesa.

Volve, volve por favor.
pd. ¿quieren saber lo peor? Ya no hay más tiburoncitos, por ningún lado.

jueves, marzo 24

Miel quería ser aquella chica de la cual él se enamorara por no tener miedo de mojarse bajo la lluvia


Huele a césped y a cigarrillo. ¿Cuántos recuerdos puede traer un suéter azul revolcado? ¿Un par, quizá? No lo sé, Miel tampoco. Tenerlo encima y sentir su respiración, rápida, y la sonrisita picarona, aquella de costado, y ella pudiendo leerlo entero. Si los perros hablaran, dirían tantas pavadas tan ciertas, pero por suerte no. Así que en la miradas se esconden los más profundos deseos, en las miradas se quedan los impulsos, y desde el iris del ojo a la uña del pulgar, la racionalidad. Siempre ahí presente. Como quisiera que la racionalidad inundara tu orgullo ahora. Ahogate, morite, volve a nacer. Y crash.
Pollera nueva, ahora rota. Luego cocida, en un futuro cerquita.

Miel se acostó en su cuarto, y se sintió tan vacía y tan...
¿Asqueada?

Es que podían haber mil labios en todo el mundo, y mil cuellos para morder, pero ella tenía en la boca del estómago a sólo un par. Y los extrañaba tanto que el corazón se le estrujaba hasta dejarla sin respirar, y lloraba del dolor. Porque duele. Duele duele duele. Y a vos no te importa. A Romeo no le importa, supongo habrá encontrado a su Julieta, y vio en Miel, sólo un amor de primavera. A la mierda con las hormonas y las flores, aprende que tu orgullo no te va a llevar a ningún lado. Apréndelo. Pero odiarlo no servía para nada, entonces se acostaba en su cuarto vacío a llorar o a escuchar sus padres pelear.

La noche cae, negra y el frió le entra por el suéter agujereado y ella sólo quiere saber si la quieres, y si la extrañas. Porque sino es así, si exactamente es lo contrario, si es que ya no la soportas y no pretendes más de ella, le gustaría que se lo dijeras.

Para poder conseguirse un pulmotor para seguir adelante.
Porque el corazón ya no le va a funcionar.

pd. ¿sabes lo que fue creer verte tomar el subte en Plaza Italia?

viernes, febrero 11

de Caminatas Innecesarias


La muchachita de cabello castaño decidió ir a dar una vuelta. El flequillo escondido en una trenza alrededor de su cabeza, enmarcando su frente, un tanto grande o quizá no tanto. Ir a caminarse sus cuantas cuadras, aún cuando lo que necesitaba estuviera en la primera. Caminar, y hacer un favor, sacarle una sonrisa a alguien; acompañada de muy buena música que le resonaban los oídos, caminaba también de vuelta. Vuelta a casa, con sonrisa en el rostro y sol que no deja ver. "Porque no me animo a usar los rayban" se preguntó, y claramente no se respondió. En cambio, rió. Caminando con sus piecitos morenos del sol y sucios de tierra, cómodos en sus chancletas doradas, iba feliz. ¿Cuán bipolar alguien puede llegar a ser? Hoy, aún las ansias de querer volver y ver a aquellos a quien Miel extraña tanto, y a aquellos a quien no tanto, hoy se disminuyeron. Porque hoy se divirtió a cuestas de ella misma y su librito pocket, a cuestas de su buena música y cerebro inspirador. Iba feliz, y la sonrisa comenzó al ver a los hippies malabaristas dándose un beso. Que las rastras atraen, ¿a qué no? y se ensanchó aún más al imaginar a su gordito pequeño de ojitos enormes viendo al Woody en la panadería: lo llevaría en cuanto llegara. Siguió caminando y pasó por un negocio de camizas, sólo basto una para imaginar a Romeo en una de ellas, ¡para qué! Se mordió los labios a falta de los de él y siguió camino. Paso gente gente mucha gente, y compró sus cosas. Quiso ver vestidos, pero había mucha gente, y no quería esperar, quiso ver pulseras (elefante elefante) y también mucha gente. Como irritan los turistas. Siguió rumbo y paso la plaza, que la foto con el perrito, que el chico suicida que se acostó y los amigos pasaban por sobre el volando con bicicletas. Quiere volar en bicicleta. Fium fium, rápido rápidin. Sigue camino camino, y ve el lago azulado, y el cielo celeste encima de él, que la infinidad existe cuando uno cree en ella. Como en lo eterno y el tiempo. Que no le tiene miedo al tiempo, que dos meses no son nada nada, comparado con verte, conocerte y sentirte. "Que al parecer nos sienta bien pelear, justo al contrario: fortalece más." Miel cerró los ojos y el viento la despeino entera, aún la trenza que le agarraba la mayoría del cabello, y la canción que sonaba la dopaba contra cualquier indicio de mala suerte. ¿Todo pasa por una razón, dijiste? Bueno, quizá el tiempo le sirviera para juntar, acumular, acunar, amontonar, contener, todo todito en su persona, en su alma. Y el exceso de amor propio que no podía salir, se le estaba acumulando en las venas y arterias, y pueden llegar (como gran posiblidad) a explotar, porque no hay lugar ni en los pulmenes ya, y ya que estamos, podría ocupar el cerebo, total no necesita pensar. Mira mira, si explotan, esperemos que no eh, va, salvo que quieras pedacitos de esta castaña loca. Porque de caminatas innecesarias Miel sabe bastante, pero no te das idea en materia de extrañarte.

lunes, enero 17

que bajen tus labios y me callen,



Sentir icebergs entre los dedos, recordaba una vez que dijiste entre tipeos que tenías dos personalidades: la del Romeo jodido y la del Leandro hecho un principito de Saint Exupéry. Todos tenemos dos personalidades supongo. Todos nos hacemos los duros de vez en cuando, los que no nos importa, los que el frío no nos entra por debajo de la campera, ni se cuela por los huesos y nos deja húmedos con restos de nostálgicas noches en las que teníamos a alguien a quien abrigar o alguien quien se hubiera quedado desnudo para que nosotros no pasaramos frío.

El frío viento le revolvía los cabellos a Miel y ella reía entre cascañuelas junto a Agyness, que daba click y click a su cámara. Pero ¿y después?

Entre la oscuridad creía engañarse, entre el barro de lluvias pasadas y heladas no buenas para botas de ciudad. Cada parpadeo entre la oscuridad le abrían los ojos: "Dame la mano que te ayudo", era eso sólo lo que pedía. Sólo eso. Y después de noches que sacan caídas de ojos en mesas de ping pong. Entre cigarillos que perfuman la ropa y tales pañuelos y cruzan creencias en canciones de niños. Luego, amanecer entre hamacas aptas para no mayores de doce, y ver las ciruelas entre la tierra. Cable a tierra. Verlo con la guitarra que raspa las cuerdas bajo el árbol y tener frío y huír de lo peor. Huír de la tentación. Entre la oscuridad creía engañarse.

Pues el viento puede mandar a volar tal boina tan poco pesada Miel, sólo tienes que agarrarte a ella como si de eso dependiera tu vida.
Tres veces pueden querer arrancártela, pero ¿quieres entregarla a alguien más?



Tengo miedo de estar olvidándome de tu rostro, tengo miedo de que me deje de importar. Ay Romeo no me hagas olvidarte, ay por favor, decime que mi elección la pena valdrá.

lunes, enero 10

and I can't save you if you don't let me

Piel roja, perfume soleado, ojos brillosos, mejillas encendidas. Calor y frío. Como vos. Castaña con flequillo trenzado a cloro, salvación de ingenuos, protección solar que no protege. Melodías al ritmo de las olas que vienen, pero no van. El viento es tan indeciso que no se sabe a dónde va a parar. Esperando. Y el tic toc del relój invisible, que molesta los oídos y insita a la confusión, y la necesidad. Si comprender fuera tan sencillo, si fueramos tan fácilmente desnudos para ser leídos. Si el ser humano fuera acaso menos complejo, sería aburrido si, pero jamás ninguno de nosotros nos encontraríamos en la situación de decir ¿A dónde estoy yendo?

Así se sentía Miel.

Tenía un futuro más que planificado, para tener sólo diecisiete años. Y aún así, aún las ansias remotas, sentía que le faltaba algo, digase confianza, entendimiento, lo que fuese. Extrañaba y necesitaba de ciertos brazos alrededor, de conversaciones en plazas, risas muchas, besos múltiples; quería morder. Pero, sabía que ya no. O eso creía. Lo estaba perdiendo ~si es que no lo había perdido ya~ poco a poco. Sentía que cada pisada de césped, cada molesto buzz de abeja, cada luna creciente que observará se le perdían los ojos, y la punta de la nariz, el hueco en su cuello, el puesto entre sus brazos, y el pérfume en su pañuelo. Volve a ponerle pérfume, por favor.


A Miel le arde todo, pero en sus ojitos hay un brillito todavía. Pequeño, pero está. ¿Durará?

pd. y escuchar por Agyness "Something" no ayudaba en lo más mínimo.

sábado, enero 1

y susurraste que el pasado, "sólo es como un día malo"


Empezar el año sonriendo, ese es un buen presagio, y con el vestido de satén azul que le caía por encima de las rodillas. ¿Quién dijo que año nuevo se pasa de blanco? Inundarse en pérfume y el rimel negro sobre los ojos verdes. Comer garrapiñada, mucha y cepillarse los dientes. Reír mucho, mucho y que el año nuevo se lleve todo lo malo lejos, y traiga lo bueno rápido y espontáneamente. Como el amor, la dicha y la felicidad. Miel se dejó el pelo en su rodete, y la bizarra noche se lo fue desatando y desarmando como sus problemas y preocupaciones. Todos cayeron junto con sus puntas florecidas, con lo rubia que se encontraba, y con el viento de verano que nunca viene mal. Y que el taxista las perdiera en una Buenos Aires llena de luces y más luces de automóviles yendo y viniendo, para encontrarse con que el destino no las iba a dejar pasarla mal. Subirse a autos extraños pero ¡ups, yo te conozco! Y finalmente caer a la fiesta como Cenicienta, tarde pero impactando a medio mundo. Y seguir riendo y darse cuenta de que realmente el camino que había elegido no le iba a ser fácil, que iba a tener que enfrentarse al mundo entero para cumplir su sueño. Que iba a costar, iba a tener que sacrificarse: por eso en ese momento dióse cuenta, que quería pasar el mejor verano de su vida, rebelarse y hacer todo aquello que la volvía loca y hace rato ya que no hacía y su alma le pedía a gritos esas dos cositas que la volvían loca: morderte y leer. En su biblioteca, la esperaban 21 libritos para leer en dos meses, vaya reto. Pero pensaba hacerlo y sentirse feliz. Y ¿morderte? Faltaban unos 24 días más para realizar aquello y sugiero te cuides, porque te va a dejar marca. Hace ya casi un mes que no se ven, y cuando lo hagan van a ser 1 mes y 21 días de no verse. De no sentir, de no reír natural, de no pelear. De soltar el rodete para que vos lo agarres. Y aún así, las sonrisas tontas volvieron con sólo escuchar tu voz, y reír y saber que Miel no podía esperarte más y que los días que restaran para verte le iban a ser eternos.

Feliz año muy agradecido a las 100 personitas que siguen a la loca de Miel y feliz, muy feliz año a todos. ¡Que el 2011 traiga todo lo que deseamos!

viernes, diciembre 24

que el Grinch los acompañe


Sentirlo tan lejos. Miel sentía que su Romeo estaba a más de mil kilómetros para abajo: desde su balcón ya ni siquiera podía divisarlo, entre los arbustos, las rocas sueltas, la tierra y nubes, e incluso (y por sobre todo) su miopía característica. No podía ni siquiera gritarle cuánto lo extrañaba para que él pudiera alquilar algún jet supersónico, o globo aereostático multicolor para venirla a buscar. Es que estar de vacaciones sin él, no valía tanto la pena: entonces como ya era rutina en ella, contaba días, días y más días. ¿Y qué tal pedirle a Papa Noel que se lo trajera? Que con un moñito rojo se lo trajera, y lo pusiera dormidito bajo el árbol navideño que ella todavía no había siquiera armado. Porque mudarse es tan (jodido, digo je) difícil. Que no la encontraran quejándose de tal situación sus padres, que era algo por lo cual "se estaban ocupando mucho". Ella sólo quería tranquilidad, paz, y a él. Extrañaba a sus amigas también, Agyness en Miami, Mora&Celeste en.. ¿dónde? Se aburría de nada, pero ese es típico sentimiento de verano, al no estar con tus amigos sentís que perdes el tiempo. O al menos Miel sentía eso: duplicado por sus padres, triplicado por sus amigas, y quintupliclado por él. Ayay Romeo, la habías malacostumbrado a veinticuatro horas diarias, al menos hablándole.
Y se viene el fin de año, y se viene Navidad.
Miel se desesperezó entre sábanas, calurosas, y sonrió ante sus sueños. Le habías pedido que te dijera cuando soñaba con vos, bueno, ayer lo hizo. Y fue tan real y tan lindo sentirte cerca. Y te extraña tanto tanto.
pd. feliz Navidad a todos!
pd2. Gracias por el premio a ( Por debajo de la piel ) (:

miércoles, diciembre 8

Miel dice:

Un año de completas locuras. De amores, flequillos locos, músicas descoordinadas, materias aprobadas, viajes de egresados, veranos alocados, inviernos voraces, viento al cabello salvaje. Mudanza y hermano, son sólo diecisiete años. Caminos de elefantes, macetas y Romeos. De vuelteros brasileros y otros chetos del barrio. San Isidro hello, chau Belgrano. Del amor del verano: de como reír con vos es tan natural y tan sano. Ay, te extraño tanto. Un mes para un viaje de relax total, olas, viento y Agyness por demás. Noches inolvidables, fotos que las condemoran, un cuaderno y un lapiz, mil y un libros para leer. Empezar la facultad, decir adiós a la juventud. Abrir los ojos a los sueños, seven days in sunny june. Vivir por las estaciones donde se firman videos, acordarme de tantas cosas, que mi diario va a explotar. Iaia, abuelo cual paloma, telefónos que deberían quedarse sin bateria antes. Amigas inseparables. Películas y microcines aún el colegio siempre vigente. Tengo que empacar.






Desde el puerto de Miel, que cambió durante todo 1 año.
¡Gracias a todos!

jueves, diciembre 2

Paso un mes, pero no te diste cuenta.

Ganas de llorar. Tantas ganas, porque me apoyé en vos más de la cuenta. Tonta fui de creer que podía todavía hacer eso, es como dice la gente: No te cuelgues sino te queres caer. Va la necia y se cuelga. Y caí. Ésto es lo que pasa cuando estoy mal y no quiero contarle a nadie, porque contar es colgarme. Y significa necesitar. Es una mierda saber que no puedo contar con vos, que no te das cuenta que estoy mal, que me sobrepasa lo que tengo en la cabeza. Me sobrepasa que sepas que te necesito y no me entiendas. Me odio. Por creer y ser ingenua, por meterte en bardos que no te incumben. Quiero llorar porque no me importa más nada. Te extraño y entiendo ahora que te necesito más de lo que podía imaginar, necesito constancia. Y hoy perdí toda oportunidad. Ganas de llorar, me parte el alma.

Ahí tira por la borda Miel, todo lo que creía bueno.

sábado, noviembre 20

let you put your hands on me, on my skin tight-jeans




¿Terminar? ¿Qué es terminar? ¿Empezar? Ay, que fasstidiosso.
Miel sonreía entre sábanas sabiendo que todo había terminado, y al mismo instante de pensarlo, la lágrima contenida en su ojo amenazó con salir. Aún así, aún el terminar, muchas cosas la molestaban. Y la preocupaban, aunque no siempre llorara (con vos no puedo llorar), que la física y la geografía, la facultad, su abuelo, sus amigas, la casa nueva, el dinero, el CAE, derecho real, las limitaciones del amor (¿límites al amor? Apa.), muchas cosas en una cabecita. Y aún así, podía seguir insistiendo, terca, para conseguir aquello que quería. Porque no es caprichosa, sólo muy determinada en conseguir lo que quiere ~vale decir, que el término "persistente", entonces, es mucho mejor para el caso~. Eran tiempos de cambio, de elegir cosas y dejar atrás otras. Y la pulsera de Soulmax era imposible de quitar. Dejar atrás momentos inolvidables, de playas verdes azuladas, de olas que arrasaban fogatas y de vientos que no podían apaciguar el calor. No quería olvidar el hecho de que una fiesta fuera suya, sólo suya, y que la gente se corriera mientras ella pasaba: brillar en una tarima cual basurera (¿sabes Jugar Sucio?). La harina y el huevo del último día, los llantos y los speechs preparados y aquellos que no tanto. "Sigan sus sueños, nunca pierdan la fe." Un año que paso como cohete, como jeans estirados entre pastos jamás cuidados.
Y ahora un verano, un verano que empezaba en diciembre, en respirar ahora cada último momento de toda una infancia y adolescencia comprimidos en doce años en una institución. Ser egresada. Irse y decir me voy, ("que lástima pero adiós"). Ella no quiere llorar.
Aunque estando con él todo eso parece irse bienbien lejos, y quizá esa sea una de las muchas razones por las cuales no quiere (para nada) dejarte ir.

Miel vuelve a contar cositas (y a festejar su primer año, soon soon), mientras espera silenciosamente a que alguien la lleve a ver a Harry Potter.

sábado, octubre 16

Cómo te decían antes? Ah si, el Principito

Le susuraba una a una las frases de mil folclores, y se miraban a los labios como sino hubiero otro contacto visual. Ella ya no encontraba más formas de tenerle cerca y él, le robaba besos, tierno entre el césped. La feria se volvió de repente el mundo entero a su alrededor y podía sentirle cerca, el corazón latir fuerte, verle los ojitos verdes y sonreír. ¿Por qué sonreís tanto? Que poco a poquito la tarde comience a caer, y las lucesitas de los puestitos fueran luciérnagas competitivas y celosas de la luz. Y mentirse, blancamente, diciendo que las visitas eran cortas para generar ansias, Grandes Expectativas. Para no aburrirse, para no ser constantes. ¿Qué es ser constante? Quería hundirse en el mar de esa pollera de niña y ella quería abrigarlo entre sus cabellos. Entre su barba rubia. Entre un sin fin de cursilerías. Pellizcarse mutuamente, y saber que no es un sueño, menos una pesadilla. Caminar para atrás hasta que la miopía ya le impidiera verlo caminar, alejarse. Él la razón, ella el sentimiento. Él el angelito que se preocupa y la cuida y ella caniche vuelto diablito, que muerde y te sonríe. Demoníacamente. Y que respira. Te respira. Y sonríe tanto, tanto. Y que la traes loca, como niña tomando nesquik en la cafetería.

pd. hago todo menos odiarte.

miércoles, septiembre 29

ésto





Querer que se dupliquen, tripliquen, cuatripliquen. Ni siquiera Movistar llegó a eso, pero vale la pena intentarlo. Aunque no hayan garantías ni nada ni nadie pueda asegurar que ésto vaya a llevar o llegar a algo. Hay algo, si, hay algo. Ésto tiene su alfabeto, tiene su alfa y su omega. Tiene su infinito. Será que los diarios de Miel son tan eternos como la esencia misma de un poema, canciones que erizan la piel no importa cuán cursi sean, charlas matutinas entre amigas que son impagables. No, no son chicas materiales ellas. Miel se sonreía por cualquier incoherencia, cualquier error ortográfico, cualquier chiste malo. Miel volvía a sonreír con esa sonrisita boba y tan tonta. Miel volvía a ser, ¿feliz?
Es que ésto le estaba gustando. Ésto la estaba ayudando a salir adelante. Ésto le daba razones suficientes para ser feliz, y es que ésto, ésto, ésto
no tiene nombre.
Pero aún así no le importa.

Porque Miel caía poquito a poquito en que se estaba enamorando. Pero ¡sh! Porque es tachado.

miércoles, septiembre 15

life is no nintendo game



Se abrazó las piernas con fuerza. Quiso clavarse las uñas para distraerse, pero se negó incluso antes de intentar. Sus uñas jamás habían sido buenas homicidas. Miraba las olas ir y venir, ir y venir (ir y venir venir venir). Se olía la sal en el cabello y el sol en la piel. Se escuchaban los otros pero ella había ya adquirido la habilidad de ponerlos a todos en off. Sus ojos verdes se perdieron en la espuma del mar brasileño. Y sonrió. Alguien le susurró algo al oído y ella se ~levemente~ sonrojó. Se sentaron cerca y se dieron de esos besos respirados que se demoran intencionalmente en el casi beso. Es el día de hoy que no encuentro algo más tentador y sensual que un casi beso. Que palabras dibujadas en los labios, que sonrisas congeladas en el momento.
Y ahora Miel volvía a caer que estaba en su cama sólo rodeada por peluches inertes sin corazón y no sentía ningún corazón acelerado ni respiración profunda a su lado. Había vuelto de su viaje de egresados pero sabía algo en el fondo, que iba a ser incapaz de sobrevivir la semana, hasta que Romeo le mando un mensaje:
"Gordi mi cel no mando ningun mensaje, hoy estudie, compre cosas para el dpto, me compre un analgesico para la fuckin muel y me sobro tiempo para extranarte."
Y eso la hizo sonreír aunque a Chico Porto 1 quisiera matar y al Chico Porto 2... No comentar.
Miel volvió, con más corazones a la bolsa (pero ella no quiere romper ni ser rota nunca más.)