jueves, mayo 1
Una vez escrito un personaje, cobra vida. Ahora, ¿qué pasa cuándo viene a buscarte?
sábado, noviembre 12
like a heart beat moving through me
- Hay un chico que te está mirando mucho, -dijo el mejor amigo mientras esperaban a que llegara el subterráneo. Ella leía a Moro, en la más grande de las utopías, y tardo en hacerle caso. Para cuando lo hizo, sólo levantó la mirada interrogante. El amigo siguió- Demasiado.
- ¿Cuál?
- Ese, de anteojos ridículos y bermudas de jean deshilachadas.
Miel miró, el pelo le caía liso sobre los hombros en un intento de prolijidad, y se lo corrió de la cara, escondiéndolo detrás de la oreja para ver mejor. De reojo lo podría haber visto sino hubiera estado tan enfrascada en su libro, estaba de ellos a menos de cinco pasos largos para la izquierda. Las piernas flacas, y el morral a un costado. La remera en escote en v, blanca pura. Una barba de dos días en los contornes del cuello, los labios más mordibles del mundo, la nariz grande pero proporcionada. Los anteojos esconde-identidad. Y el pelo alborotado por locuras peluqueras.
El subte se detuvo.
Miel se paró, el vestido salmón sonrió.
Los cuatro pasos se hicieron eternos, y quedo un paso entre ellos.
Él se sacó los anteojos
y ella despertó.
(Si estás tan solo ¿por qué estar solos los dos?)
sábado, octubre 8
Set Fire To The Rain

sábado, agosto 27
porque el amor cuando no duele, mata
miércoles, julio 6
"Excuse, what's your name?" "I'm Autumn"


sábado, mayo 21
you feel great but you're torn inside
miércoles, abril 27
23
jueves, marzo 24
Miel quería ser aquella chica de la cual él se enamorara por no tener miedo de mojarse bajo la lluvia
viernes, febrero 11
de Caminatas Innecesarias

La muchachita de cabello castaño decidió ir a dar una vuelta. El flequillo escondido en una trenza alrededor de su cabeza, enmarcando su frente, un tanto grande o quizá no tanto. Ir a caminarse sus cuantas cuadras, aún cuando lo que necesitaba estuviera en la primera. Caminar, y hacer un favor, sacarle una sonrisa a alguien; acompañada de muy buena música que le resonaban los oídos, caminaba también de vuelta. Vuelta a casa, con sonrisa en el rostro y sol que no deja ver. "Porque no me animo a usar los rayban" se preguntó, y claramente no se respondió. En cambio, rió. Caminando con sus piecitos morenos del sol y sucios de tierra, cómodos en sus chancletas doradas, iba feliz. ¿Cuán bipolar alguien puede llegar a ser? Hoy, aún las ansias de querer volver y ver a aquellos a quien Miel extraña tanto, y a aquellos a quien no tanto, hoy se disminuyeron. Porque hoy se divirtió a cuestas de ella misma y su librito pocket, a cuestas de su buena música y cerebro inspirador. Iba feliz, y la sonrisa comenzó al ver a los hippies malabaristas dándose un beso. Que las rastras atraen, ¿a qué no? y se ensanchó aún más al imaginar a su gordito pequeño de ojitos enormes viendo al Woody en la panadería: lo llevaría en cuanto llegara. Siguió caminando y pasó por un negocio de camizas, sólo basto una para imaginar a Romeo en una de ellas, ¡para qué! Se mordió los labios a falta de los de él y siguió camino. Paso gente gente mucha gente, y compró sus cosas. Quiso ver vestidos, pero había mucha gente, y no quería esperar, quiso ver pulseras (elefante elefante) y también mucha gente. Como irritan los turistas. Siguió rumbo y paso la plaza, que la foto con el perrito, que el chico suicida que se acostó y los amigos pasaban por sobre el volando con bicicletas. Quiere volar en bicicleta. Fium fium, rápido rápidin. Sigue camino camino, y ve el lago azulado, y el cielo celeste encima de él, que la infinidad existe cuando uno cree en ella. Como en lo eterno y el tiempo. Que no le tiene miedo al tiempo, que dos meses no son nada nada, comparado con verte, conocerte y sentirte. "Que al parecer nos sienta bien pelear, justo al contrario: fortalece más." Miel cerró los ojos y el viento la despeino entera, aún la trenza que le agarraba la mayoría del cabello, y la canción que sonaba la dopaba contra cualquier indicio de mala suerte. ¿Todo pasa por una razón, dijiste? Bueno, quizá el tiempo le sirviera para juntar, acumular, acunar, amontonar, contener, todo todito en su persona, en su alma. Y el exceso de amor propio que no podía salir, se le estaba acumulando en las venas y arterias, y pueden llegar (como gran posiblidad) a explotar, porque no hay lugar ni en los pulmenes ya, y ya que estamos, podría ocupar el cerebo, total no necesita pensar. Mira mira, si explotan, esperemos que no eh, va, salvo que quieras pedacitos de esta castaña loca. Porque de caminatas innecesarias Miel sabe bastante, pero no te das idea en materia de extrañarte.
lunes, enero 17
que bajen tus labios y me callen,

Sentir icebergs entre los dedos, recordaba una vez que dijiste entre tipeos que tenías dos personalidades: la del Romeo jodido y la del Leandro hecho un principito de Saint Exupéry. Todos tenemos dos personalidades supongo. Todos nos hacemos los duros de vez en cuando, los que no nos importa, los que el frío no nos entra por debajo de la campera, ni se cuela por los huesos y nos deja húmedos con restos de nostálgicas noches en las que teníamos a alguien a quien abrigar o alguien quien se hubiera quedado desnudo para que nosotros no pasaramos frío.
El frío viento le revolvía los cabellos a Miel y ella reía entre cascañuelas junto a Agyness, que daba click y click a su cámara. Pero ¿y después?
Entre la oscuridad creía engañarse, entre el barro de lluvias pasadas y heladas no buenas para botas de ciudad. Cada parpadeo entre la oscuridad le abrían los ojos: "Dame la mano que te ayudo", era eso sólo lo que pedía. Sólo eso. Y después de noches que sacan caídas de ojos en mesas de ping pong. Entre cigarillos que perfuman la ropa y tales pañuelos y cruzan creencias en canciones de niños. Luego, amanecer entre hamacas aptas para no mayores de doce, y ver las ciruelas entre la tierra. Cable a tierra. Verlo con la guitarra que raspa las cuerdas bajo el árbol y tener frío y huír de lo peor. Huír de la tentación. Entre la oscuridad creía engañarse.
Pues el viento puede mandar a volar tal boina tan poco pesada Miel, sólo tienes que agarrarte a ella como si de eso dependiera tu vida.
Tres veces pueden querer arrancártela, pero ¿quieres entregarla a alguien más?
lunes, enero 10
and I can't save you if you don't let me
en, pero no van. El viento es tan indeciso que no se sabe a dónde va a parar. Esperando. Y el tic toc del relój invisible, que molesta los oídos y insita a la confusión, y la necesidad. Si comprender fuera tan sencillo, si fueramos tan fácilmente desnudos para ser leídos. Si el ser humano fuera acaso menos complejo, sería aburrido si, pero jamás ninguno de nosotros nos encontraríamos en la situación de decir ¿A dónde estoy yendo? Así se sentía Miel.
Tenía un futuro más que planificado, para tener sólo diecisiete años. Y aún así, aún las ansias remotas, sentía que le faltaba algo, digase confianza, entendimiento, lo que fuese. Extrañaba y necesitaba de ciertos brazos alrededor, de conversaciones en plazas, risas muchas, besos múltiples; quería morder. Pero, sabía que ya no. O eso creía. Lo estaba perdiendo ~si es que no lo había perdido ya~ poco a poco. Sentía que cada pisada de césped, cada molesto buzz de abeja, cada luna creciente que observará se le perdían los ojos, y la punta de la nariz, el hueco en su cuello, el puesto entre sus brazos, y el pérfume en su pañuelo. Volve a ponerle pérfume, por favor.
A Miel le arde todo, pero en sus ojitos hay un brillito todavía. Pequeño, pero está. ¿Durará?
pd. y escuchar por Agyness "Something" no ayudaba en lo más mínimo.
sábado, enero 1
y susurraste que el pasado, "sólo es como un día malo"

Empezar el año sonriendo, ese es un buen presagio, y con el vestido de satén azul que le caía por encima de las rodillas. ¿Quién dijo que año nuevo se pasa de blanco? Inundarse en pérfume y el rimel negro sobre los ojos verdes. Comer garrapiñada, mucha y cepillarse los dientes. Reír mucho, mucho y que el año nuevo se lleve todo lo malo lejos, y traiga lo bueno rápido y espontáneamente. Como el amor, la dicha y la felicidad. Miel se dejó el pelo en su rodete, y la bizarra noche se lo fue desatando y desarmando como sus problemas y preocupaciones. Todos cayeron junto con sus puntas florecidas, con lo rubia que se encontraba, y con el viento de verano que nunca viene mal. Y que el taxista las perdiera en una Buenos Aires llena de luces y más luces de automóviles yendo y viniendo, para encontrarse con que el destino no las iba a dejar pasarla mal. Subirse a autos extraños pero ¡ups, yo te conozco! Y finalmente caer a la fiesta como Cenicienta, tarde pero impactando a medio mundo. Y seguir riendo y darse cuenta de que realmente el camino que había elegido no le iba a ser fácil, que iba a tener que enfrentarse al mundo entero para cumplir su sueño. Que iba a costar, iba a tener que sacrificarse: por eso en ese momento dióse cuenta, que quería pasar el mejor verano de su vida, rebelarse y hacer todo aquello que la volvía loca y hace rato ya que no hacía y su alma le pedía a gritos esas dos cositas que la volvían loca: morderte y leer. En su biblioteca, la esperaban 21 libritos para leer en dos meses, vaya reto. Pero pensaba hacerlo y sentirse feliz. Y ¿morderte? Faltaban unos 24 días más para realizar aquello y sugiero te cuides, porque te va a dejar marca. Hace ya casi un mes que no se ven, y cuando lo hagan van a ser 1 mes y 21 días de no verse. De no sentir, de no reír natural, de no pelear. De soltar el rodete para que vos lo agarres. Y aún así, las sonrisas tontas volvieron con sólo escuchar tu voz, y reír y saber que Miel no podía esperarte más y que los días que restaran para verte le iban a ser eternos.
Feliz año muy agradecido a las 100 personitas que siguen a la loca de Miel y feliz, muy feliz año a todos. ¡Que el 2011 traiga todo lo que deseamos!
viernes, diciembre 24
que el Grinch los acompañe

miércoles, diciembre 8
Miel dice:


jueves, diciembre 2
Paso un mes, pero no te diste cuenta.
Ganas de llorar. Tantas ganas, porque me apoyé en vos más de la cuenta. Tonta fui de creer que podía todavía hacer eso, es como dice la gente: No te cuelgues sino te queres caer. Va la necia y se cuelga. Y caí. Ésto es lo que pasa cuando estoy mal y no quiero contarle a nadie, porque contar es colgarme. Y significa necesitar. Es una mierda saber que no puedo contar con vos, que no te das cuenta que estoy mal, que me sobrepasa lo que tengo en la cabeza. Me sobrepasa que sepas que te necesito y no me entiendas. Me odio. Por creer y ser ingenua, por meterte en bardos que no te incumben. Quiero llorar porque no me importa más nada. Te extraño y entiendo ahora que te necesito más de lo que podía imaginar, necesito constancia. Y hoy perdí toda oportunidad. Ganas de llorar, me parte el alma.
Ahí tira por la borda Miel, todo lo que creía bueno.
sábado, noviembre 20
let you put your hands on me, on my skin tight-jeans

sábado, octubre 16
Cómo te decían antes? Ah si, el Principito
pd. hago todo menos odiarte.
miércoles, septiembre 29
ésto

Querer que se dupliquen, tripliquen, cuatripliquen. Ni siquiera Movistar llegó a eso, pero vale la pena intentarlo. Aunque no hayan garantías ni nada ni nadie pueda asegurar que ésto vaya a llevar o llegar a algo. Hay algo, si, hay algo. Ésto tiene su alfabeto, tiene su alfa y su omega. Tiene su infinito. Será que los diarios de Miel son tan eternos como la esencia misma de un poema, canciones que erizan la piel no importa cuán cursi sean, charlas matutinas entre amigas que son impagables. No, no son chicas materiales ellas. Miel se sonreía por cualquier incoherencia, cualquier error ortográfico, cualquier chiste malo. Miel volvía a sonreír con esa sonrisita boba y tan tonta. Miel volvía a ser, ¿feliz?
Es que ésto le estaba gustando. Ésto la estaba ayudando a salir adelante. Ésto le daba razones suficientes para ser feliz, y es que ésto, ésto, ésto
no tiene nombre.
Pero aún así no le importa.
Porque Miel caía poquito a poquito en que se estaba enamorando. Pero ¡sh! Porque es tachado.
miércoles, septiembre 15
life is no nintendo game

Se abrazó las piernas con fuerza. Quiso clavarse las uñas para distraerse, pero se negó incluso antes de intentar. Sus uñas jamás habían sido buenas homicidas. Miraba las olas ir y venir, ir y venir (ir y venir venir venir). Se olía la sal en el cabello y el sol en la piel. Se escuchaban los otros pero ella había ya adquirido la habilidad de ponerlos a todos en off. Sus ojos verdes se perdieron en la espuma del mar brasileño. Y sonrió. Alguien le susurró algo al oído y ella se ~levemente~ sonrojó. Se sentaron cerca y se dieron de esos besos respirados que se demoran intencionalmente en el casi beso. Es el día de hoy que no encuentro algo más tentador y sensual que un casi beso. Que palabras dibujadas en los labios, que sonrisas congeladas en el momento.
Y ahora Miel volvía a caer que estaba en su cama sólo rodeada por peluches inertes sin corazón y no sentía ningún corazón acelerado ni respiración profunda a su lado. Había vuelto de su viaje de egresados pero sabía algo en el fondo, que iba a ser incapaz de sobrevivir la semana, hasta que Romeo le mando un mensaje:
"Gordi mi cel no mando ningun mensaje, hoy estudie, compre cosas para el dpto, me compre un analgesico para la fuckin muel y me sobro tiempo para extranarte."Y eso la hizo sonreír aunque a Chico Porto 1 quisiera matar y al Chico Porto 2... No comentar.
Miel volvió, con más corazones a la bolsa (pero ella no quiere romper ni ser rota nunca más.)
jueves, agosto 26
filosofías baratas
* No es raro, es amor.
Y quizá tuviera razón, ¿no?


















