sábado, julio 5
Rojo contra tu Azul. Cálido contra tu Frío.
Despertar aún todo, roja. Despertar caliente por el recuerdo de cuerpos enlazados, de recorridas, de búsquedas implacables con las manos, de descubrimientos, de risas y enojos caprichosos. Despertar roja por la sangre que recorre las venas con casi tanta intensidad como lo hacían esas manos y su mismísimo recuerdo. Despertar roja caliente, sobreponiéndose al blanco frío de la respiración ajena, de los brazos indebidos, de querer enfrentar esos ojos ajenos y no encontrar el valor entre toda la sangre bombeada por el corazón, aquel que palpita incansable. Despertar pensando que todo mi rojo se combinaría con tu azul, que mis manos descubrirían el camino a tu corazón inalcanzable, creyendo sinceramente que las arrugas de mis manos se desvanecerían al continuar en contacto con tu piel, que mi calidez derrumbaría tu frío polar.
Y despertar, finalmente, juntando la voluntad para abrir los ojos, para dejar la luz entrar y chocar con la realidad. Dejar que el sol despierte en los ojos propios la realidad fría y blanca de una mañana invernal no tan de madrugada. Despertar la sangre que bombeaba relajada y en paz bajo el mundo desconocido de los sueños, aquellos que recorren cada célula de mi cuerpo, aquellos que no se derrumban porque pongas distancia. Mi corazón sigue bombeando rojo y calidez. Rojo contra tu azul. Cálido contra tu frío. Blanca y despierta, cada mañana, siete días, desde hace ya más de un mes. Pero roja, cálida y más que nada, despierta.
sábado, mayo 21
you feel great but you're torn inside
lunes, enero 17
que bajen tus labios y me callen,

Sentir icebergs entre los dedos, recordaba una vez que dijiste entre tipeos que tenías dos personalidades: la del Romeo jodido y la del Leandro hecho un principito de Saint Exupéry. Todos tenemos dos personalidades supongo. Todos nos hacemos los duros de vez en cuando, los que no nos importa, los que el frío no nos entra por debajo de la campera, ni se cuela por los huesos y nos deja húmedos con restos de nostálgicas noches en las que teníamos a alguien a quien abrigar o alguien quien se hubiera quedado desnudo para que nosotros no pasaramos frío.
El frío viento le revolvía los cabellos a Miel y ella reía entre cascañuelas junto a Agyness, que daba click y click a su cámara. Pero ¿y después?
Entre la oscuridad creía engañarse, entre el barro de lluvias pasadas y heladas no buenas para botas de ciudad. Cada parpadeo entre la oscuridad le abrían los ojos: "Dame la mano que te ayudo", era eso sólo lo que pedía. Sólo eso. Y después de noches que sacan caídas de ojos en mesas de ping pong. Entre cigarillos que perfuman la ropa y tales pañuelos y cruzan creencias en canciones de niños. Luego, amanecer entre hamacas aptas para no mayores de doce, y ver las ciruelas entre la tierra. Cable a tierra. Verlo con la guitarra que raspa las cuerdas bajo el árbol y tener frío y huír de lo peor. Huír de la tentación. Entre la oscuridad creía engañarse.
Pues el viento puede mandar a volar tal boina tan poco pesada Miel, sólo tienes que agarrarte a ella como si de eso dependiera tu vida.
Tres veces pueden querer arrancártela, pero ¿quieres entregarla a alguien más?
jueves, diciembre 2
Paso un mes, pero no te diste cuenta.
Ganas de llorar. Tantas ganas, porque me apoyé en vos más de la cuenta. Tonta fui de creer que podía todavía hacer eso, es como dice la gente: No te cuelgues sino te queres caer. Va la necia y se cuelga. Y caí. Ésto es lo que pasa cuando estoy mal y no quiero contarle a nadie, porque contar es colgarme. Y significa necesitar. Es una mierda saber que no puedo contar con vos, que no te das cuenta que estoy mal, que me sobrepasa lo que tengo en la cabeza. Me sobrepasa que sepas que te necesito y no me entiendas. Me odio. Por creer y ser ingenua, por meterte en bardos que no te incumben. Quiero llorar porque no me importa más nada. Te extraño y entiendo ahora que te necesito más de lo que podía imaginar, necesito constancia. Y hoy perdí toda oportunidad. Ganas de llorar, me parte el alma.
Ahí tira por la borda Miel, todo lo que creía bueno.
miércoles, septiembre 29
ésto

Querer que se dupliquen, tripliquen, cuatripliquen. Ni siquiera Movistar llegó a eso, pero vale la pena intentarlo. Aunque no hayan garantías ni nada ni nadie pueda asegurar que ésto vaya a llevar o llegar a algo. Hay algo, si, hay algo. Ésto tiene su alfabeto, tiene su alfa y su omega. Tiene su infinito. Será que los diarios de Miel son tan eternos como la esencia misma de un poema, canciones que erizan la piel no importa cuán cursi sean, charlas matutinas entre amigas que son impagables. No, no son chicas materiales ellas. Miel se sonreía por cualquier incoherencia, cualquier error ortográfico, cualquier chiste malo. Miel volvía a sonreír con esa sonrisita boba y tan tonta. Miel volvía a ser, ¿feliz?
Es que ésto le estaba gustando. Ésto la estaba ayudando a salir adelante. Ésto le daba razones suficientes para ser feliz, y es que ésto, ésto, ésto
no tiene nombre.
Pero aún así no le importa.
Porque Miel caía poquito a poquito en que se estaba enamorando. Pero ¡sh! Porque es tachado.
miércoles, febrero 17
Que Campanilla te cuide, y te guarde.
